Tres rayos de sol

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octubre 17, 2016   |  

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Tres rayos de sol

Intentar fiscalizar la autogeneración de energía no tiene visos de prosperar en el tiempo.

Va a ser complicado poner puertas al campo en forma de prohibiciones o de gravámenes. El avance tecnológico nos presenta tres novedades que aniquilarán, afortunadamente, la pretensión de los gobiernos de seguir poniendo trabas a una energía limpia, barata, almacenable y que se puede compartir.

Tres avances pondrán punto final a esta incomoda situación conra el consumidor final:

Uno. Nuevos materiales.

La pantalla de tu reloj inteligente producirá gracias a una célula fotosolar, la suficiente energía como para cargar la batería de tu coche eléctrico en menos de cinco minutos. Llevo un tiempo afirmando esto, y recibiendo respuestas de incredulidad que normalmente vienen acompañadas, de la coletilla “eso es imposible”. Imagina al inspector de hacienda examinando las muñecas de los viandantes.

Estamos acostumbrados a entender el futuro con los referentes de la actualidad y así, es muy difícil poder prever lo que va a ocurrir.

En ocasiones, la distancia temporal sirve de bálsamo para no tener que enfrentarnos al absurdo de muchos de nuestros comportamientos ante las innovaciones disruptivas.

Por ejemplo ¿tiene sentido que sigan existiendo autoescuelas? Los coches autoconducidos no necesitan aprobar un examen de carnet de conducir. Aún así seguimos pagando el autoescuela a nuestros hijos para que se saquen el carnet igual que lo hicimos nosotros en nuestra época.

Probablemente, el material que más impacte en la generación y almacenamiento de las energía sea el grafeno . Paneles solares adhesivos e invisibles pegados en nuestras ventanas o en la piel para alimentar el marcapasos, harán que no necesiten cambiar su batería jamás.

Cualquier automóvil tiene una superficie enorme que suele estar aparcada al sol. Que eso sea de grafeno y que eso cargue las baterías, es un reto que muchos emprendedores en el mundo seguro que ya están resolviendo. Un avión ya ha dado la vuelta al mundo, utilizando paneles solares en sus alas.

Si la pantalla de tu reloj cargará tu móvil en segundos, gracias al sol, su fiscalización se antoja casi imposible, aunque la capacidad creativa recaudatoria pueda llegar a sorprendernos.

Dos. La generación creativa de la energía.

Las pilas o baterías lentas de cargar, con capacidades temporales muy limitadas, la escasa disponibilidad de enchufes (seguro que te has quedado sin batería en un aeropuerto con tu tarjeta de embarque en el móvil).

Varias son las mentes que le están dando vueltas a diversas soluciones prometedoras.

Una de ellas es la denominada interscattering y se basa en reciclar las ondas o señales de radio tranformándolas en energía en vez de transmitirlas. Los sensores y dispositivos que conforman redes de Internet de las cosas (farolas conectadas, cámaras, termostatos, detectores, órganos artificiales…) podrían recargarse captando ondas del router de tu casa en vez de transmitirlas o en paralelo. En este artículo en inglés  puedes ampliar esta información.

Estar esperando tres o cuatro horas a que se cargue tu coche no parece una opción muy razonable frente a los tres o cuatro minutos que lleva llenarlo de combustible. También para esto unos innovadores finlandeses han inventado bolas que se cargan. Aspirar las descargadas e inyectar las cargadas no debería ser un proceso de más de tres minutos. Se llama Tanktwo y en su web puede ver toda la información.

Olas, viento, agua, luz (solar o no), movimiento, rotación y traslación o magnetismos diversos, se configuran como fuentes alternativas a las actuales y empiezan a prescindir de cables y de enchufes.

Startups como Wattz.io se centran en soluciones para alimentar los múltiples dispositivos que demandarán pequeñas dosis de energía para durar años y años sin reemplazar sus baterías. Fíjate en tu calculadora, esa es la tendencia. Cada vez más pequeñas, cada vez más eficientes, sin cables y sin baterías.

Tres. La inteligencia artificial.

Producir el primer barril de crudo tuvo un coste inimaginable pero que los automóviles empezasen a multiplicarse produjo grandes inversiones y considerables avances en la industria de la extracción, su refinamiento y distribución del petroleo. Los mismos coches van a producir una explosión en todo el proceso de generación y distribución de la energía. Un parque móvil mayoritariamente eléctrico va a requerir un desarrollo tecnológico que solucione eficientemente la demanda.

No son únicamente enchufes y baterías, se trata de redes de conocimiento que puedan compartir, administrar, fijar prioridades, solucionar incidencias y mejorar los precios.

Nuestro cliente noruego Home Control lleva dos años aplicando en internet de las cosas a la gestión de la energía y a soluciones tecnológicas. Todos los dispositivos con chip son administrados según las preferencias de cada usuario desde una plataforma que sugiere proveedores, mejores tarifas, asignación de la energía producida, prioridades de uso o simplemente factores contextuales que puedan afectar a la generación o al consumo como pueden ser meteorología o intensidad del tráfico.

Son dispositivos inteligentes en sí mismos, con capacidad de aprendizaje y que se potencian unos a otros gracias a la interconexión en red.

La generación y la demanda predictiva contarán con el aliado de la tecnología para que paguemos menos y perjudiquemos menos al medioambiente, aunque consumamos más.

Poner coto a esto, ya sea por impuestos al sol o por trabas administrativas para mantener el statusquo actual de la industria es como sustituir los bisturís laser en los quirófanos y cambiarlos por cantos ruprestres, eso sí, bien afilados.

@sixtoarias

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