Tú eres un sensor andante

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Enero 21, 2017   |  

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Tú eres un sensor andante

El ADN del Internet de las Cosas #IoT son los sensores y te garantizo que tú estás muy bien sensorizado. Tu corazón, tu hígado o tu riñón toman buena nota de tu hábitos, cuidados, prácticas saludables y pensamientos retorcidos. Tus huesos ofrecen mucha información sobre la estructura que te sostiene, y en las pruebas de densiometría, comparte estos datos con tu médico.

Por no mencionar tus venas y arterias que acumulan como pruebas irrefutables, tu colesterol, grasas, nicotina, alquitrán, contaminación o glucosa. También se chivan a tu doctor cuando te pasas y no te portas bien. Otra cosa es que quieras ir al ambulatorio a que te lo cuenten cuando ya sabes que no te has portado bien. Lo que no creo que rechaces es que te ayuden a curar o paliar posibles consecuencias.

Si te has sometido a una prueba de esfuerzo, has pasado por una intervención quirúrgica o has ingresado en urgencias ya sabes lo que es un sensor artificial, los anteriores son sensores naturales, ya que te los habrán pegado por todo tu cuerpo.

Un fonendoscopio es un sensor de los de toda la vida, un extremo se lo pone tu doctor en sus oídos, el otro, condenadamente frío en tu pecho y espalda. Mide los latidos de tu corazón y si el sistema respiratorio anda bien, que yo sepa.

La tecnología, el Internet de las Cosas, están posibilitando que estos sensores artificiales sean, cómodos de llevar, asequibles para cualquiera, interesantes en sus mediciones y puedan ayudarnos a vivir más y con mejor calidad de vida.

Un teléfono móvil como el que llevas contigo, viene cargado de sensores. La brújula de posición, el CPS de localización, el acelerómetro de velocidad y no dudo (como he contado varias veces) que pronto incorporen una poderosa nariz biónica.

¿Para qué? Para detectar feromonas emanadas por aquellos a quienes atraigas.

¿No te parece suficiente? Bien; perfumes, catas de vino, estado de los alimentos, alergias, flores, o detección temprana del cáncer en tu aliento. Muchas personas corren o montan en bicicleta por las zonas verdes de Madrid cuando el Ozono 3 está disparado en sus niveles. El Ozono 3 es muy perjudicial para la salud y respirarlo cuando está en sus máximos niveles no te hace ningún bien aunque corras y sudes. Algunos lo comparan a ir fumando. La nariz humana (plagada de sensores) no es capaz de detectar en sus partículas olorosas cuando ocurre esta situación de elevada contaminación.

Un sencillo sensor olfativo insertado en tu teléfono móvil inteligente te diría, no corras hoy por esta zona, vamos a otra parte o déjalo para otro día.

Los relojes inteligentes añaden más y más sensores midiendo pasos con su podómetro, pulsaciones en nuestra muñeca, tensión arterial y muy muy pronto otras variables biométricas que podrán llegar a prevenir un posible infarto de miocardio u otros eventos que podrían llevarte por delante.

Un automóvil es un manojo de sensores, unos hablan contigo y te dicen que no te empeñes en aparcar en ese hueco porque no cabes, otros hablan con tu mecánico.

Creo que un pelo biónico que crezca de forma artificial con el resto de tus pelos en medio de tu cuero cabelludo y sin que pueda distinguirse del resto podría recoger información de tu día a día, que comes, que fumas, que deportes practicas, que virus te atacan, como están tus defensas y tus estados de ánimo. Se lo puede contar a tu doctor humano, a tu doctor robot o a ti para que te lo tomes en serio y pongas de tu parte. La nanotecnología lo permite o lo permitirá en un puñado de meses. ¿No quieres un pelo? Pues un chip en una de tus uñas.

Una humanidad sensorizada será menos enfermiza y llegará a unos niveles de medicina preventiva que no alcanzamos a imaginar, pero esto nos enfrenta a un dilema profundo:

¿Privacidad o salud?

Vamos a tener que elegir, no va a ser una decisión fácil. Yo la mía la tengo clara.

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